November 22, 2025
Belém, Brasil (22 de noviembre de 2025) — Al concluir la COP30 en Belém, Conservación Internacional hace un llamado a gobiernos, empresas y comunidades para mantener el espíritu brasileño del mutirão — la acción colectiva — y convertir el creciente impulso global en resultados reales para el clima y la naturaleza.
Lina Barrera, Vicepresidenta Sénior de Política Global y Asuntos Gubernamentales de Conservación Internacional, dijo:
“Desde el principio, la COP30 marcó una diferencia. Celebrada en Belém, cerca de la desembocadura del río Amazonas —donde el destino del bosque y el del clima global son inseparables—, esta COP simbolizó la urgente necesidad de poner a la naturaleza en el centro de la lucha contra el cambio climático. No nos vamos de Belém celebrando solo símbolos; nos vamos con avances reales, aunque aún imperfectos.
“Sigue habiendo un sólido consenso global sobre la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles y de fortalecer los ecosistemas naturales que sostienen nuestro clima, nuestra salud y nuestras economías. Son pocos los que aún cuestionan si estas transiciones son necesarias; la verdadera brecha ha estado en debatir seriamente cómo llevarlas a cabo. Aunque las Partes no lograron llegar a un acuerdo formal sobre las hojas de ruta específicas para alcanzar estos objetivos, el rumbo está claro. Estas conversaciones, y el impulso que las acompaña, continuarán.
“El progreso no se materializará solo con la retórica. La naturaleza está entre las soluciones climáticas más rentables y fácilmente disponibles —es esencial para nuestra salud y nuestro bienestar económico—, sin embargo, sigue recibiendo un financiamiento dramáticamente insuficiente. El TFFF (Tropical Forests Forever Facility) establecido en la COP30, respaldado por varios miles de millones de dólares en compromisos, es un paso importante para cerrar esa brecha y asegurar que más financiamiento llegue directamente a los Pueblos Indígenas y las comunidades locales, quienes son los guardianes de nuestros bosques más ricos en carbono. De manera similar, el avance en el Artículo 6.4 del Acuerdo de París reafirma la necesidad de contar con mercados de carbono de alta calidad que impulsen la acción climática. Aun así, la incertidumbre sobre cómo se integra la naturaleza en estos mercados sigue frenando el flujo de financiamiento hacia los ecosistemas, las comunidades y los medios de vida locales.
“Mientras los negociadores trabajaban para impulsar acciones que mitiguen el calentamiento futuro, también se dieron pasos para enfrentar sus impactos inmediatos, con las Partes llamando a triplicar el financiamiento para la adaptación climática para 2035. Este resultado reconoce la gravedad del momento: el aumento en el nivel de los océanos amenaza con sumergir islas enteras; los deslizamientos de tierra provocados por tormentas se tragan aldeas completas; y los incendios estacionales arrasan bosques, liberando siglos de carbono almacenado a la atmósfera. Los indicadores adoptados, sin embargo, podrían ser más detallados para asegurar que el progreso global sea medible. El cambio climático ya le cuesta al mundo cientos de miles de millones de dólares cada año, golpeando con más fuerza a los países menos responsables de la crisis. Necesitamos movilizar de forma inminente financiamiento para estas comunidades y ecosistemas vulnerables al clima. Seguir postergando la acción pondrá en riesgo un número incalculable de vidas inocentes y medios de subsistencia.
“Este resultado está lejos de ser perfecto; la ambición sigue frenada por un pequeño grupo de actores que obstaculizan el avance. Sin embargo, nos alienta el compromiso de Brasil de liderar diálogos el próximo año para desarrollar hojas de ruta que permitan eliminar gradualmente los combustibles fósiles y detener la deforestación. Los líderes deben tomar la COP30 como una señal clara de que la diplomacia ambiental sigue siendo esencial. Nuestro “mutirão” —ese espíritu brasileño de colectividad, de unirnos— debe ir más allá de los límites de la COP30 y llegar a las salas de juntas, los edificios de gobierno y las comunidades de todo el mundo. El impulso para resolver nuestras crisis entrelazadas está creciendo —desde los bosques de Brasil hasta las sabanas de Tanzania, las islas de Indonesia y las montañas de Camboya. La colaboración global nunca es fácil y a menudo es demasiado lenta, pero no es opcional. Los intentos débiles de frenar la acción climática fracasarán, porque la voluntad de la gente es innegable: protegernos a nosotros mismos significa proteger nuestro planeta.”