Un grano de esperanza en el desierto

6/16/2011

Gland, Suiza - El Óryx de Arabia o antílope blanco (Oryx leucoryx), regia especie que fue cazada hasta llegar al borde de la extinción, enfrenta un futuro más seguro según la última edición de La Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas ™. Su población silvestre cuenta actualmente 1000 individuos.

“El restablecimiento de la población del Óryx de Arabia, que estaba al borde de la extinción, es una verdadera hazaña y un gran triunfo de la conservación, que esperamos se repita para muchas otras especies amenazadas”, dice Razan Khalifa Al Mubarak, Directora General de la Agencia de Medio Ambiente de Abu Dhabi. “Es un ejemplo clásico de la utilización de datos de la Lista Roja de la UICN para acciones de conservación a nivel de terreno, logrando resultados tangibles y exitosos.”

El Óryx de Arabia, una especie de antílope que se halla sólo en la Península Arábiga, se conoce localmente con el nombre de Al Maha. Se estima que en 1972 fue cazado el último individuo silvestre de la especie. Este año, gracias a una cría en cautividad y acciones de reintroducción exitosas, el óryx puede finalmente pasar de la categoría de especie En Peligro de Extinción a Vulnerable en la Lista Roja de la UICN, siendo ésta la primera vez que una especie que llegó a estar Extinta en estado silvestre mejora su situación subiendo tres categorías.

Si bien se registran éxitos, también hay algunas noticias alarmantes. De las 19 especies de anfibios (sapos, ranas y salamandras) que se añadieron a la Lista Roja de la UICN este año, ocho se encuentran en Peligro Crítico de extinción, figurando entre ellos Atelopus patazensis, una especie de rana arlequín del Perú, y Dendrotriton chujorum, una salamandra enana de Guatemala. Los anfibios siguen siendo uno de los grupos más amenazados, encontrándose un 41% en Peligro de extinción según las estimaciones; las amenazas principales son la destrucción de sus hábitats, contaminación, enfermedades y especies invasoras.

En el caso de los reptiles endémicos de Nueva Caledonia, evaluados por primera vez, dos tercios (67%) de las especies del grupo para las que se dispone de datos suficientes corren riesgo de extinción. Muchos de estos reptiles se ven amenazados por la pérdida y fragmentación creciente de sus hábitats, a causa de la expansión de la explotación minera del níquel en Nueva Caledonia. Se suma a ello el efecto de las especies introducidas, como ciervos y porcinos, que dañan hábitats restantes, y las hormigas rojas, especies invasoras que diezman a las poblaciones de lagartos, causando extinciones localizadas.

“Para poner coto a la crisis de extinción, es preciso concentrar nuestra acción para erradicar las principales amenazas que enfrentan las especies y el medio en que viven; sólo así se las podrá preservar de forma perdurable. La Lista Roja de la UICN es una herramienta valiosa para ello, brindando a los decisores una gran riqueza de información, no sólo acerca de la situación actual de la especie, sino también de las amenazas existentes y las acciones de conservación que se requieren”, explica Simon Stuart, Presidente de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN.

Otra especie que se suma a la Lista Roja es el tarsero de Wallace (Tarsius wallacei), un primate recientemente descubierto. Esta especie, que vive en los bosques, fue descrita por primera vez en 2010, y se encuentra sólo en dos áreas restringidas de la región central de Sulawesi, en Indonesia. A diferencia de su primo el tarsero de la isla Siau (Tarsius tumpara), también nuevo entrante en la edición de la Lista Roja de este año y clasificado como “en Peligro Crítico de extinción”, el tarsero de Wallace fue colocado en la categoría “Datos Insuficientes”, que corresponde a las especies para los cuales no se cuenta con suficiente información para clasificarlas en alguna otra categoría.

Se realizó una evaluación de las 248 especies de langostas, el 35% de las cuales se clasificaron en la categoría de “Datos Insuficientes”, incluyéndose entre ellas la Langosta común del Caribe (Panulirus argus). Las poblaciones de esta especie decrecen a raíz de una explotación excesiva, pero desafortunadamente no se sabe mucho más acerca de ella. Se calcula que 1200 millones de personas en todo el mundo dependen de las especies marinas como alimentos y medios de subsistencia, por lo que resulta esencial obtener datos fiables acerca de los niveles de pesca y captura.

“Es sumamente importante seguir avanzando en los estudios de especies poco conocidas, porque sin datos adecuados no podemos determinar su riesgo de extinción y por ende no podemos desarrollar ni aplicar medidas de conservación eficaces y capaces de impedir la desaparición total de la especie”,  dice Jane Smart, Directora del Programa Mundial de Especies de la UICN.

La pérdida de biodiversidad es una de las crisis más acuciantes del mundo actual; numerosas especies están descendiendo a niveles críticamente bajos. La extinción de muchas especies pasa desapercibida, y aumenta la cantidad de especies clasificadas como “En Peligro Crítico de Extinción” (las que corren más grave riesgo de extinguirse). Las estimaciones de la Lista Roja indican que las extinciones ocurren a un ritmo entre 100 y 1000 veces superior a la tasa “basal”, o sea la prevalente naturalmente. Las causas son numerosas e incluyen la destrucción de hábitats, la conversión de tierras a usos agrícolas y la urbanización, el cambio climático, la contaminación, el comercio ilícito de fauna y flora silvestre, y la propagación de especies invasoras.
 
“Las acciones de conservación son eficaces y las especies se pueden recuperar, como se observa en el caso del Óryx de Arabia. Utilizando los datos de la Lista Roja de la UICN, los gobiernos y la sociedad toda tienen la oportunidad de orientar adecuadamente los planes de conservación con el fin de poner coto a la extinción de las especies,” manifiesta Julia Marton-Lefèvre, Directora General de la UICN. 

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