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Del arroz al camarón: Cómo un crustáceo está ayudando a salvar la Amazonía​

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    EditImage:/global/peru/PublishingImages/poza.jpg
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    EditCaption Title:Arroz por camarón
    EditCaption Description:Las pozas de camarón reemplazan una parte de los arrozales en la región San Martín, Perú. El agua rica en nutrientes de las pozas es reusada en los arrozales, conservando el agua y reduciendo la necesidad de fertilizantes. Además, los camarones son tres veces más rentables, y ocupan menos espacio que el arroz.
    EditPhoto Credit:© CI/Alejandra Naganoma
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    EditCaption Title:Nilder Marrufo
    EditCaption Description:"Cuanto más uno diversifique sus cultivos, mayor seguridad tendrá frente a una mala temporada".
    EditPhoto Credit:© CI/Alejandra Naganoma
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    EditCaption Title:Aprovechando todo el espacio
    EditCaption Description:Las plantas de frijol y maíz que ayudan a prevenir la erosión – y alimentan a la familia Marrufo – crecen a lo largo de los bordes de las pozas camaroneras.
    EditPhoto Credit:© CI/Alejandra Naganoma
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    EditCaption Title:Desiertos verdes
    EditCaption Description:Los arrozales son una de las principales causas de deforestación en San Martín. Además de requerir mucha agua, los arrozales requieren fertilizantes químicos contaminantes y son criaderos de los zancudos que causan el dengue y la malaria.
    EditPhoto Credit:© CI/Alejandra Naganoma
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    EditImage:/global/peru/PublishingImages/marrufos.JPG
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    EditCaption Title:Eva y Paulino Marrufo
    EditCaption Description:Don Pulino Marrufo y su esposa Eva tuvieron malas experiencias con otros proyectos en el pasado por la falta de mercado para sus productos. AMPA y CI Perú está trabajando para que esto no ocurra y los camarones tengan un mercado seguro para cuando empiece la cosecha.
    EditPhoto Credit:© CI/Alejandra Naganoma
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    Nota del editor: La deforestación responde al 11% de las emisiones globales de gases. Conservación Internacional (CI) está demostrando que una de las soluciones más efectivas sea, tal vez, la más simple: dejar los bosques en pie.

    Alrededor del mundo, la reputación de las piscigranjas de camarones está en franco declive: son causantes de la destrucción de manglares que protegen pueblos costeros de las tormentas; uso ineficiente del agua; enfermedades, entre otros.

    Pero en la selva peruana, Conservación Internacional (CI) y sus socios están cambiando la manera cómo los camarones son criados; ayudando a los agricultores de arroz a producir más comida sin talar más bosque.

    Todo comenzó cinco años atrás, cuando CI inicia la cogestión del Bosque Protección Alto Mayo (BPAM), un Área Natural Protegida en el noreste de Perú que abarca más de 182.000 hectáreas. Anteriormente, los recursos para vigilar al bosque eran limitados y 1.200 familias estaban viviendo y cultivando dentro de sus límites. La mayoría eran migrantes, atraídos por los terrenos amplios y "sin dueño" del BPAM.

    "Desde el principio decidimos que las familias que vivían dentro de los límites del BPAM debían quedarse" dice Percy Summers, Director del proyecto Alianza por los Paisajes Sostenibles (SLP por sus siglas en inglés) en Perú. "Pero teníamos que hacer que ellos pasaran de ser una amenza (para el BPAM) a ser aliados". Esto involucró proveerlos de herramientas e incentivos para reducir la deforestación y mejorar sus prácticas agrícolas. Sin embargo, si estos incentivos no se manejaban bien, aumentaría el riesgo de que más familias entraran al BPAM.

    "Para que el plan funcionara dentro (del BAPM)  teníamos que, también, tener actividades con incentivos fuera del área natural protegida, dice Summers.."Cuando miramos alrededor vimos todos esos arrozales. Así que pensamos, ¿Cómo podemos trabajar con los productores de arroz?"

    Fue entonces cuando Summers y su equipo se contactaron con Amazónicos por la Amazonía (AMPA), una organización sin fines de lucro que ya estaba trabajando en Tarapoto para desarrollar pozas de camarón  y establecer una sólida cadena de abastecimiento conectando a los productores con restaurantes gourmet en Tarapoto y Lima. Debido a la creciente popularidad de la gastronomía amazónica, los chefs en la ciudad ya suelen servir platos donde destacan los crustáceos silvestres. Sin embargo, el gobierno peruano ha establecido una veda sobre la venta de los camarones nativos desde enero hasta marzo de cada año, para asegurar que el stock se mantenga. Summers empezó a trabajar con AMPA para discutir la viabilidad de convertir los arrozales en pozas de camarón. Al criar camarones en un terreno que ya había sido despejado para cultivar arroz, los arroceros pueden aumentar sus ingresos y la cantidad de comida que producen, mientras eliminan la necesidad de talar más árboles, y también pueden proveer camarones a los restaurantes durante la veda.


    Endulzando el trato​

    Hicieron una encuesta para medir el interés de los productores en los alrededores del BPAM. "Esta es una opción que contamina menos, y el agua de las pozas va al arroz. Entonces reduce químicos, reduce la necesidad de tener inundado el cultivo todo el tiempo, y así reduce los casos de dengue, malaria, etc." Y como si todo esto fuera poco, los camarones son tres veces más rentables que el arroz.

    Sin embargo, eso no bastaba para los arroceros, muchos de los cuales habían sido  decepcionados por proyectos similares en el pasado. "Antes, nadie creía en nosotros," dice Kelvin Navarro, técnico de AMPA. "Mucha gente, nunca había visto un camarón." Para convencer a la gente empezaron a dictar talleres en los cuales mostraban fotos y videos. Además, hicieron una pequeña cosecha de camarones de una poza de prueba, y en algunos de los talleres, cocinaron para que ellos pudieron probar el producto. "Y ahora," dice Navarro, "todos los días la gente me llama."

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    El Protagonista Perfecto

    Los primeros beneficiarios en recibir los camarones fueron Paulino Marrufo Delgado y su hijo Nilder. El día de mi visita, ellos se están preparando para iniciar la siembra de 20.000 pre crías de camarón en la primera poza. Don Paulino, un hombre delgado y curtido con azul y sonrisa fácil, está parado al lado de su poza mientras nos habla de logística.

    "CI  no fueron los únicos en proponernos una alternativa al arroz, dice el mayor de los Marrufo. "En el 2002, un grupo había venido con un proyecto para sembrar macadamia. Muchos de nosotros apostamos por el proyecto,  pero al final, nos abandonaron. No había mercado. Si no hay mercado, ahí termina todo."

    Por eso, Summers y su equipo han puesto tanto énfasis en asegurar un mercado como en desarrollar las pozas. Y no solo está abierto el mercado  por tres meses del año, sino también el equipo preve que el mercado para otro productos sostenibles está en alza.

    "Creemos que los restaurantes son un vehículo muy importante para promover conservación, para promover consciencia, y el camarón es la forma más fácil que hemos visto para entrar a ese mercado," dice Summers Sarria. "Pero la idea es que ,cuando los restaurantes empiecen a comprar camarón para promover un plato "de la chacra a la mesa", van a crear demanda para otros productos localees. El restaurante eventualmente podrá decir: todo este plato viene de una chacra en el Alto Mayo, y le puede contar la historia de ese productor y cómo ese productor ayuda a conservar.​

     Y para la historia que podría contar un restaurante, Paulino Marrufo es  el protagonista perfecto. "Yo no soy pesimista," dice. "De repente, después de lo malo se puede conseguir algo, ¿no? Derrepente  no lo he gozado yo en mi niñez, o en mi juventud, pero ahorita  creo que puedo tener un futuro, a la edad que tengo, a los setenta y dos años". Don Paulino extiende sus brazos, como si agarrara las pozas, el riachuelo y toda su chacra, hasta la carretera.

    A los pies de Morrufo, pequeños brotes de frijol se asoman al borde de la poza. El suelo requiere vegetación para prevenir la erosión cuando venga la lluvia, y los Morrufo han asegurado que ninguna planta, y ningún espacio,  queden sin ser aprovechados. Frijol, camarón, arroz. Mientras caminamos hacia la casa, su hijo Nilder señala a los arboles de plátano, mandarinas y guabas escondidos por el borde del bosque detrás de la casa. ¿Y el café? "Mira, está allí," se ríe. "Cuanto más uno diversifique sus cultivos, explica Nilder, mayor seguridad tendrá frente a una mala temporada".

    Nos despedimos y les damos las gracias a la familia Marrufo. A mí, me parece posible que el camino para proveer un plato completo y sostenible en Lima o en otros lugares del Perú, no está muy lejos.

    Paulina Jenney fue practicante en las oficinas de CI-Perú durante el verano de 2015. El proyecto Alianza por los Paisajes Sostenibles​ de CI Perú apunta a construir cooperación entre los sectores público y privado para impulsar economías amigables con el medio ambiente; es financiado por Disney y USAID. ​