25 y Contando: Conservación Internacional marca un Hito
Desde un comienzo humilde, la organización celebra su aniversario de plata con gratitud, enfocada en su nueva visión y renovado compromiso para salvaguardar la naturaleza para las generaciones futuras.
30 de Enero, 2012 (Arlington, Virginia).- Fundada con una misión de salvaguardas la biodiversidad y la provisión de los servicios ecosistémicos para el bienestar de las personas, Conservación Internacional (CI) está orgullosa de celebrar 25 años desde su establecimiento en 1987 y reflejar hoy logros innovadores en su primer cuarto de siglo, así como de ver los importantes retos y oportunidades que tenemos por delante.

La organización, en la cual trabajan aproximadamente 900 diversos y apasionados profesionales de la conservación en casi 30 países, tiene su sede en el área de Washington DC, no lejos de donde fue fundada una tarde de Febrero en el Tabard Inn por los conservacionistas Peter Seligmann y Specer Beebe.

“Era una época diferente. La conservación de la naturaleza no estaba presente en la mente de las personas. Las compañías no pensaban en eso, los gobiernos lo priorizaban, las escuelas no lo enseñaban. Así que sentimos que era vital enseñar que la naturaleza y la humanidad estaban vinculadas fundamentalmente y demostrar las conecciones entre conservación y bienestar económico”, dijo Seligmann, Chairman y CEO de CI.

Durante el primer año de la organización, CI enfocó particularmente sus esfuerzos internacionales en enganchar a las comunidades locales de tres países, donde Seligmann y Beebe habían trabajado previamente como parte de The Nature Conservancy: Bolivia, Costa Rica y México. Treinta y cinco colegas se unieron a los fundadores ese primer año, teniendo fe de que algún día su visión ayudaría a revolucionar como la gente, los gobiernos y los empresarios valoran y administran el capital natural de nuestro planeta.

“Creemos que para tener éxito en conservación, tenemos que involucrar a las poblaciones locales y construir capacidades locales, dándoles propiedad y control de la conservación en sus propios países”, dijo Seligmann, un graduado de la Escuela de Estudios Forestales y Ambientales de Yale. “También estábamos convencidos de que, a fin de que nuestros esfuerzos de de conservación tengan un  impacto positivo y significativo en las personas, tenemos que involucrar no sólo a científicos naturales y conservacionistas, sino también a los científicos sociales y economistas”.   

 Los miembros fundadores de CI hicieron sacrificios personales para establecer su fundación, prestando dinero y trabajando lejos de sus hogares para ayudar a convertir sus sueños en realidad.

Mirando hacia atrás, ellos concuerdan en que los esfuerzos valieron la pena. Hoy en día, CI es una organización benéfica de primera categoría, con un presupuesto operativo de aproximadamente $ 150 millones de dólares al año y más de mil socios e inversiones de conservación en más de 40 países. Se ha contribuido a la protección de 106 millones de hectáreas terrestres y marinas alrededor del mundo (Terrestres: 51 millones de hectáreas; marinas: 55 millones de hectáreas), se han establecido mecanismos de financiamiento innovadores para apoyar iniciativas locales de largo plazo en regiones prioritarias; se ha facilitado procesos de canje de deuda que llevaron a la creación de parques y reservas; cientos de especies nuevas o endémicas descubiertas y documentadas in países prioritarios por su alta biodiversidad ayudaron a informar sobre las prioridades de conservación; nos hemos asociado con pueblos indígenas y tradiciones alrededor del mundo para apoyar su rol esencial como custodios de la biodiversidad;  y se ha impactado en las decisiones políticas y empresariales que apoyan el desarrollo sostenible.

“Nuestro enfoque es amplio pero estratégico, centrándose en los lugares que la ciencia nos dice son las prioridades para la biodiversidad y el bienestar humano. También es de dos vías; la colocación de un alto valor en el compromiso y la colaboración”, dijo Seligmann. “Con los pies en el barro y la cabeza metafóricamente en el cielo, creemos que la manera más efectiva para lograr el cambio de comportamiento y el desarrollo sostenible es lograr influencia clave en la tabla. Ofrecemos nuestra experiencia para juntos lograr impactos positivos desde adentro hacia afuera”.

El Dr. Russell Mittermeier, a reconocido primatólogo y  biólogo de campo a nivel mundial, quien habla seis idiomas fluidamente, es autor y co-autor de 25 libros y 655 documentos científicos, y que además pasa alrededor de 200 días al año visitando proyectos de conservación y líderes alrededor del mundo, se unió a la organización como Presidente en 1989 y todavía lidera Conservación Internacional junto con Seligmann.

“Nuestras prioridades geográficas y nuestras inversiones han estado siempre basadas en la mejor información científica disponible, y es desde esos cimientos que somos capaces de asesorar y apoyar la toma de decisiones”, dijo Mittermeier. “Pero nuestro enfoque hacia la conservación ha evolucionado durante los últimos veinticinco años. 

“Durante los primeros años, nos enfocamos en crear áreas protegidas en “hotspots”[1] biodiversidad, creyendo que podríamos detener la pérdida de especies y de los ecosistemas mediante la creación de refugios para la biodiversidad. Las áreas protegidas de diferentes tipos todavía son parte de nuestras más importantes herramientas para alcanzar nuestros objetivos de conservación y son también fundamentales para las comunidades locales alrededor del mundo. Sin embargo, hoy en día, tenemos que reconocer, las áreas protegidas en sí mismas no son suficientes. Las especies todavía están desapareciendo, muchos de los hábitats que soportan vida, incluyendo la nuestra, están en continúa degradación, y una larga porción de la población humana todavía está bajo la línea de pobreza. Es evidente que necesitábamos tomar una agenda mucho más amplia y pensar en grande, demostrando que la naturaleza no es solamente un derecho en sí mismo, sino que es fundamental para el bienestar humano en el largo plazo.

Con esto en mente, en el 2010 CI redefinió su misión institucional para expandir el alcance y escala de su trabajo en todo el planeta con el fin de hacer frente a los mayores desafíos ambientales  de nuestro tiempo, centrándonos de forma más genera las conexiones directas entre los ecosistemas saludables y los flujos esenciales de los bienes y servicios que ofrecen a una creciente población humana, como comida, agua, salud, biodiversidad, herencia cultural y seguridad climática. La organización también ha forjado nuevas alianzas con bancos internacionales, la sociedad civil y fundaciones, para formar un equipo de iniciativas de conservación globales con aquellos que invierten en el desarrollo humano.

Mientras que antes solíamos enfocarnos en crear parques y proteger áreas naturales en aras de la preservación de nuestro patrimonio natural, con el tiempo, nos dimos cuenta que necesitábamos reformar nuestro enfoque de conservación y aprovechar las fuerzas existentes para hacer frente a la escala de desafíos que enfrentan gobiernos y empresas, tales como pobreza global, inseguridad alimentaria, escasez de agua, desarrollo económico y los flujos de la cadena de suministro”, dijo Seligmann. “En nuestros 25 años, hemos tenido que crear constantemente nuevas alianzas e involucrar cada más a más personas en nuestros esfuerzos de conservación, parque así, juntos, podemos hacer frente a nuestras preocupaciones comunes con nuestra pasión y recursos combinados.

“Para alcanzar esto, estamos demostrando prueba de concepto en el ámbito local, compartiendo y  ampliando estas soluciones a los paisajes o regiones más grandes, y ayudar a que las comunidades, empresas, bancos y gobiernos vean que es de su propio interés el conservar, administrar sostenible y apropiadamente el valor de nuestra riqueza natural”, agregó Seligmann. “Creemos que con este enfoque “de abajo hacia arriba”, ahora tenemos la mejor oportunidad para obtener un amplio cambio de juego de apoyo a la conservación”.

A lo largo de sus 25 años, CI ha trabajado con socios en los cinco continentes. Ha usado tres diferentes logos, el más reciente fue presentado en el 2010 cuando la organización redefinió su misión. Ha atraído exitosamente el apoyo de diversos líderes y visionarios globales en negocios, ciencia, entretenimiento y filantropía, así como líderes indígenas de Brasil y Filipinas, a su junta Directiva, Consejo Presidencial y Consejo de Negocios y Sostenibilidad. Y se ha adaptado a nuevos retos.

Como ocasión del aniversario, el co-fundador Spencer Beebe, quien se trasladó posteriormente de CI para fundar y liderar Ecotrust en Portland Washingtn envío sus felicitaciones a los miembros del directorio, el personal y el “equipo de valientes individuos en CI que en conjunto ponen su fe en un modelo de desarrollo más natural, uno que surge de abajo hacia arriba desde las cualidades muy particulares y distintivas de las personas y el lugar”.

El miembro de la Junta Directiva y Depositario de Conservación Internacional, Wiliam Wrigley, Jr. Dijo, “CI es una organización única, con una increíble habilidad para tomar la ciencia y el pensamiento práctico y convertirlo rápidamente en acciones demostrables que tienen un verdadero impacto positivo en la humanidad y el ambiente. Los últimos veinticinco años de logros de CI han sido poco menos que extraordinario y el ritmo de cambio significativo facilitado por CI está aumentando cada año”.

Seligmann dijo, "Veinticinco años atrás dimos un salto de fe. Saltamos fuera de lo conocido y construimos algo contra todos los pronósticos. Estamos haciendo el mismo salto de fe hoy. Las próximas cuatro décadas van a ser un grave problema ya que nuestra población se eleva a más de nueve mil millones en cuarenta años y diez mil millones hacia finales de este siglo. La demanda de energía, los alimentos y el agua, se va a duplicar en los próximos cuatro años y sólo tenemos un planeta para abastecer esta creciente demanda de recursos. La conservación no es un lujo más. es una necesidad. Así que no podemos reducir la velocidad. Tenemos que intensificarla.  


[1] Áreas críticas de acuerdo a sus niveles de biodiversidad, según la metodología desarrollada por CI.