Reservas de la Fundación ProAves Incluidas en el Nuevo Fondo

 
 

Colibri de Sol: Esta reserva natural de 7,044 acres (2,852 hectáreas) en el occidente colombiano abarca bosques densos y valles andinos de gran altitud que son caracterizados por altos niveles de especies que no se hallan en ninguna otra parte del mundo. Una expedición a esta región en el 2004 llevó al redescubrimiento del críticamente amenazado colibrí del sol (Coeligena orina) el cual no había sido avistado en 50 años. Esta reserva también provee refugio para otras especies amenazadas, tales como el picaflor diglosa pechiperrufo (Diglossa gloriosissima). Se espera que la Reserva Natural Colibrí del Sol se convierta en un nuevo sitio AZE en la siguiente actualización de especies para el colibrí del sol.

El Dorado: Nombrada por la legendaria ciudad de oro debido a su tremendo valor en términos de conservación, esta reserva natural de 1,800 acres (728 hectáreas) protege la concentración más alta de aves y anfibios restringidos a un sitio y en peligro de extinción del mundo. Es un refugio para la población reproductora núcleo del Periquito de Santa Marta (Pyrrhura viridicata). Una entre más de 20 especies endémicas de aves en este lugar, el periquito deriva su nombre del macizo nevado de 19,000 pies que se levanta desde el Caribe. La reserva se encuentra acomodada entre los glaciares de la Sierra Nevada y los manglares de la Ciénaga Grande de Santa Marta y es parte del sitio AZE del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta.

Video de Fundación ProAves de la Reserva Natural de las Aves El Dorado (en inglés)

El Mirador: Esta reserva natural constituye una fortaleza para el loro coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi), una especie redescubierta en el 2002 después de haber estado “perdida” durante 91 años. La reforestación de este hábitat junto con la exitosa campaña de nidos artificiales ha resultado en la duplicación de la población global de esta especie impresionantemente colorida, que en el 2002 contaba con sólo 60 individuos que vivían en un bosque montano nublado sin protección en los Andes centrales de Colombia. De las 11 especies de aves endémicas presentes únicamente aquí, nueve se encuentran globalmente amenazadas.

El Pangán: La precipitación lluviosa llega a los 23 pies (7 metros) anualmente en esta reserva de 11,964 acres (4,844 hectáreas). Con una frondosa vegetación, esta reserva se encuentra en el corazón de una de las regiones más húmedas y biológicamente más singulares del mundo. Abarca el Valle del Río Ñambí y se eleva desde el bosque lluvioso de baja altitud hasta el margen superior del bosque nublado sub-tropical y alberga muchas especies endémicas de aves que incluyen el amenazado verderón del Chocó (Vireo masteri) descubierto en 1991.

El Paujil: Esta reserva natural de 2,964 acres (1,200 hectáreas) sirve de hogar para la población núcleo de la especie colombiana más enigmática: el críticamente amenazado paujil piquiazul (Crax alberti). Un símbolo importante de la antigua cultura precolombina, esta ave era virtualmente desconocida hasta que una expedición en el 2003 ubicó una población viable en el bosque húmedo del Valle del Magdalena. Desde que recibió protección dentro de la reserva, la población de esta especie ha aumentado 20 por ciento anualmente.

Video de Fundación ProAves de la Reserva Natural de las Aves El Paujil (en inglés)

Loro Orejiamarillo: Una de las especies de aves más amenazadas de Colombia, el loro orejiamarillo (Ognorrhynchus icterotis) depende de la palma de cera del Quindío (el árbol nacional de Colombia) que crece en este sitio de 741 acres (300 hectáreas). Un programa de nidos artificiales para el Loro Orejiamarillo está ayudando a la recuperación de esta especie cuya población ha aumentado de 81 a 750 individuos. El amenazado colibrí diglosa pechipechirrufa (Diglosa gloriosissima) también encuentra refugio dentro de la reserva, la cual es parte del sitio AZE de los Bosques Montanos del Sur de Antioquia.

Mirabilis-Swarovski: El apropiadamente denominado paramero de munchique o zamarrito multicolor (Eriocnemis mirabilis) – uno de los colibrís más críticamente amenazados de extinción y enigmáticos – es un especialista extremo de hábitat, que depende del bosque húmedo montano de la ladera del Pacífico en los Andes occidentales de Colombia, protegidos dentro de los 4,693 acres (1,900 hectáreas) de esta reserva. Descubierto en 1967, esta especie en estado de amenaza crítica de extinción cuenta con un número estimado entre los 50 y los 250 individuos.

Reinita Cerúlea: Considerada como una fortaleza para la perdiz santandereana (Odontophorus strophium) y el chango de montaña (Macroagelaius subalaris) – ambas aves en peligro crítico de extinción que dependen de los 3,211 acres (1,300 hectáreas) de este fragmento de bosque natural – esta reserva natural también constituye la primera área protegida en Suramérica para un ave cantora migratoria. La reserva provee albergue invernal para la población núcleo de la reinita cerúlea ( Dendroica cerulea). Si bien no figura como una especie AZE, la reinita cerúlea está perdiendo su hábitat en sus sitios de anidación en Norteamérica al igual que en los bosques subtropicales.

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