Cooperación en Rio una acción transformadora sobre la mesa

6/28/2012

Declaración de Conservación Internacional Con Respecto a la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo Sostenible

Río de Janeiro, Brasil

A medida que "Río +20" la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible llega a su fin, nuestro espíritu se embargo de positivismo y de esperanza por un mejor futuro para las personas y nuestro planeta.

Si bien los participantes llegaron con expectativas modestas, visto desde el contexto del propósito de la Conferencia y los objetivos, Río +20 ha cumplido su misión la cual fue manifestada en las salas de negociación y las cuales produjeron algunos resultados importantes que con suerte, serán duraderos, y que permanecerán más allá de los delegados de los gobiernos que asistieron a este importante evento.

Uno de los principales avances de esta cumbre, fue el hecho de que por la primera vez gobiernos y empresas reconocieran de forma explícita que el capital natural (biodiversidad y los servicios ecosistémicos) es el elemento esencial para el desarrollo sostenible; y que la buena salud de los ecosistemas es el fundamento que permite garantizar el bienestar humano. Este es un cambio extraordinario y transformador en el modo de pensar, ya que finalmente el medio ambiente deja de ser una cuestión marginal y se convierte en un componente central , eje de las estrategias futuras de desarrollo global.

Río +20 también será recordado como un momento en el que 10 países africanos, unidos bajo la Declaración de Gaborone, emergieron como líderes mundiales para dar los primeros pasos para corregir lo que ha sido hasta ahora una trayectoria de desarrollo equivocado. Estos fueron apoyados por 49 naciones, desarrolladas y en desarrollo por igual, que en conjunto subrayaron la importancia del capital natural para el desarrollo. También apoyaron esta Declaración del Banco Mundial unos 100 socios del sector público, privado y civil.

Adicionalmente en Río, el papel y la voz de las empresas y la sociedad civil tomó un protagonismo, acompañados del mundo empresarial que asume un papel de liderazgo en una nueva visión de alianzas antes no vistas.

Otro aspecto importante y único de esta cumbre, fue que las organizaciones no gubernamentales fueran incluidas como participantes activas y valoradas, no solamente observadoras, en la definición de una nueva agenda de desarrollo. Las economías verdes se definieron no como un obstáculo para el desarrollo, o una alternativa al desarrollo económico y el bienestar social, sino como una base fundamental y un imperativo para garantizar la riqueza y el bienestar y la vida de todas las generaciones en nuestra preciosa Tierra.

De igual manera y por primera vez, los eventos paralelos oficiales y no oficiales de esta gran conferencia ( 6.000 en total), se convirtieron en parte del evento principal, gracias a los grandes avances de conectividad que brindan las redes sociales, que permitieron ampliar el impacto y las ideas que se desarrollaron desde Río '92. Los resultados no se presentaron en una sola vía, ya que a medida que entre más personas los conozcan y alimenten se genera un gran debate mundial que seguramente se traducirá en acciones concretas de gobiernos, empresas y actores de la sociedad civil. El impacto de la suma total de todos los eventos paralelos se multiplicará para proporcionar acciones de cambio en los próximos años.

Una y otra vez hemos escuchado a los líderes mundiales afirmar con fuerza que el capital natural (biodiversidad y servicios ecosistémicos) es fundamental para el desarrollo sostenible, sin embargo el hecho de que los países se hayan comprometido a implementar estrategias para poner en concreto esta afirmación dentro de sus sistemas de contabilidad nacional, es una de las principales consecuencias que probablemente se verán como históricas en el futuro.

Ahora debemos abordar las cuestiones de incentivos y subsidios, empezar a tener en cuenta las externalidades negativas, o los costos sociales ocultos y ambientales de los negocios como parte fundamental de los balances generales.

El papel de las áreas protegidas también surgió de manera importante, especialmente en el ámbito marino, donde los avances en los últimos años ha sido pocos. Países como Kiribati y las Islas Cook en el Pacífico, han creado áreas marinas protegidas de 410.000 km2 y 1 millón de km2, respectivamente. Es importante resaltar los roles de estos pequeños estados insulares considerados de “importancia mundial” ya que poseen un gran océano y todos necesitamos de los servicios de los ecosistemas para sobrevivir. Australia, lleva el liderazgo en este tema, ha ampliado su cobertura de áreas protegidas de 800.000 km2 a la asombrosa cifra de 3,1 millones de km2.

Este tipo de acciones ha llevado a que el concepto de economía verde tenga otra mirada, y lo ha puesto como una de las principales conclusiones de Río + 20, en donde se estimule un innovador modelo de desarrollo, que no tenga como base la acumulación de capital.

Como siempre, las diversas voces de la sociedad civil fueron escuchadas, tanto las disidentes como las de apoyo, pero ahora más que nunca a causa de la nueva generación de las redes sociales. Éstas demandan acciones y compromiso por parte de los dirigentes son fundamentales y valoradas.

Esta cumbre de "Río +20", será considerada como un momento en que la comunidad internacional, reconocida como colectivo, - opte por no permitir que el deseo de un resultado político perfecto evite el progreso y la acción, y nos demos cuenta de que los acuerdos anteriores sobre el clima, la biodiversidad y la reducción de la pobreza se deben implementar con mayor urgencia. Se han proporcionado nuevas herramientas y una nueva afirmación de que la naturaleza es un ingrediente esencial para que el desarrollo sea realmente sostenible en el largo plazo.

Los líderes han puesto sobre la mesa una propuesta de tipo de rediseño de desarrollo que ahora tenemos que seguir. ¿Cómo vamos a responder a esta propuesta?

El futuro que queremos depende de una acción urgente, inteligente y colectiva. Nos corresponde ahora a todos nosotros trabajar para ofrecerle un futuro con todo los necesario a nuestros hijos y a nuestro planeta.

– Dr. Russell Mittermeier